La educación técnica de calidad es un pilar clave para el desarrollo sostenible, la innovación y la transformación social. En Ternium, esta convicción se traduce en proyectos educativos que amplían oportunidades y preparan a las nuevas generaciones para los desafíos de la industria. En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, jóvenes de México, Argentina y Brasil comparten cómo la formación técnica y el acceso a programas educativos de excelencia están marcando su camino en disciplinas STEM.
Como parte del Grupo Techint, Ternium impulsa el acceso a educación técnica de calidad en las comunidades donde está presente mediante programas educativos y proyectos como las Escuelas Técnicas Roberto Rocca, ubicadas en México, Brasil y Argentina. Su modelo educativo ofrece formación de bachillerato técnico en Electromecánica y Mecatrónica, alineada con las demandas laborales actuales y orientada a fomentar una mayor participación de las mujeres en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés), contribuyendo al fortalecimiento del tejido productivo y social.
“Mi sueño es ser ingeniera química desde niña. Siempre me gustó mucho la ciencia; pasaba horas viendo contenidos sobre el tema y fue así que conocí la historia de Marie Curie, quien ganó dos Premios Nobel y se convirtió en una de las mayores referentes de la ciencia. Conocer su trayectoria me motivó aún más a seguir este camino”, cuenta Mariana, estudiante de la Escuela Técnica Roberto Rocca en Santa Cruz, Brasil.
Por su parte, Yolidabeth, egresada del Cecyte Pesquería, en México, y participante del programa Gen Técnico, relata que su interés por las ciencias surgió a los 14 años, mientras investigaba sobre las mujeres en el campo STEM para un proyecto escolar. Esa experiencia la llevó a realizar sus prácticas profesionales en Ternium, donde puso a prueba sus conocimientos. “Las matemáticas son la razón por la cual elegí una ingeniería y lo más satisfactorio fue que los ingenieros reconocieran mis habilidades, tanto mecánicas como administrativas”.
En Argentina, Jazmín, estudiante de quinto año en la Escuela Técnica N.° 6 de Ramallo, explica que eligió la especialidad en Electromecánica porque le apasiona el trabajo en el taller. “En algunas ocasiones me han dado a entender que, por ser mujer, no es un espacio para mí. En lugar de desmotivarme, lo tomé como un impulso para seguir y demostrar que el género no tiene nada que ver cuando realmente te gusta lo que hacés”.
A esta experiencia se suma Ana Júlia, estudiante de la Escuela Técnica Roberto Rocca en Brasil: “Formarse en esta área es desafiante, pero también muy motivador. Cada vez vemos más mujeres siguiendo carreras de ingeniería, y eso fortalece la confianza y la idea de que este espacio también es nuestro. Ver a otras niñas interesadas en STEM me inspira a continuar”.
Al pensar en su futuro, algunas aún exploran sus intereses y otras ya tienen definida su vocación hacia la ingeniería, la docencia en ciencias o incluso la biomedicina. Sin embargo, todas coinciden en que no hay límites para sus sueños. “Puede ser difícil imaginar el lugar al que querés llegar cuando empezás de cero, pero se alcanza paso a paso”, reflexiona Yennifer, estudiante de la Escuela Técnica Roberto Rocca en Pesquería e integrante de EUNAYA, un proyecto de actividades STEM para niñas, niños y jóvenes.
Al impulsar una educación técnica inclusiva y de calidad, Ternium no solo forma talento para la industria, sino que contribuye a construir comunidades más fuertes, diversas y preparadas para el futuro de la ciencia y la tecnología. “Hoy veo cambios reales. Tengo profesoras mujeres, veo científicas con mayor presencia en los medios y creo que el futuro será cada vez mejor, con más chicas interesándose por la ciencia y convencidas de que este camino también puede ser suyo”, concluye Mariana.